Como socio de AETAPI (Asociación Española de Profesionales del Autismo), quiero compartir públicamente mi respaldo al comunicado emitido recientemente ante la celebración del evento titulado “Daños por vacunas: autismo, enfermedades raras”.
La evidencia científica es clara y contundente: las vacunas no causan autismo. Numerosos estudios internacionales, con muestras amplias y metodologías rigurosas, han descartado cualquier relación causal. Vincular ambas cuestiones no solo carece de base científica, sino que además contribuye a generar miedo, desinformación y estigmatización hacia las personas autistas y sus familias.
El autismo no es una enfermedad que deba erradicarse, sino una condición del neurodesarrollo que forma parte de la diversidad humana. Como profesionales y como sociedad, nuestra responsabilidad es garantizar derechos, apoyos adecuados y entornos verdaderamente inclusivos, tal como recoge la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
Desde mi compromiso personal y profesional con la educación inclusiva y el respeto a la diversidad, me sumo a la defensa de una información rigurosa, ética y basada en la evidencia científica. La salud pública y la dignidad de las personas autistas no pueden ser objeto de discursos sin fundamento.



