Una posible respuesta educativa en alumnos y alumnas con TDAH

Pensemos en entregarle las llaves de un fórmula uno a un niño o una niña, el coche tiene una aerodinámica brillante, un color bonito, mucha potencia y energía pero tiene los frenos de un triciclo, el coche tiene toda la capacidad para acelerar a fondo, pero el mecanismo de frenado… Me gusta esta analogía para hablar de TDAH. El niño o niña con TDAH no termina la tarea, se levanta frecuentemente porque no tiene frenos, pero no es un problema de actitud.

Me parece interesante la regla del 30% del Doctor Russell A. Barkley, esta regla nos dice que para comprender la capacidad ejecutiva de un alumno con TDAH , su madurez, su capacidad para organizarse, su capacidad de «frenado» de autocontrol, hay que restar un 30% a su edad cronológica. Pongamos el ejemplo de una niña de primero de primaria escolarizada en este curso pero con una corteza prefrontal de una niña de infantil. Tiene la inteligencia , el razonamiento abstracto de su edad, no es una cuestión de inteligencia, pero la tolerancia a la frustración, el control inhibitorio son de infantil y los docentes no podemos exigirle que se regule como una niña de primero de primaria, es como si le pedimos a alguien con una discapacidad visual que copie lo escrito en la pizarra desde la última fila…

Para ello, en el aula debemos proporcionarle una estructura desde fuera, una prótesis ejecutiva, la muleta te ayuda a caminar si tienes una lesión en la pierna, pues el aula tiene que sostener las funciones ejecutivas que el cerebro por si mismo no puede…

En el día a día, el cerebro neurodivergente vive en un eterno presente, ceguera al tiempo, ahora o no ahora. Para estos niños y niñas decirles que la semana que viene tienen un examen o que quedan veinte minutos para el recreo son conceptos abstractos y no genera urgencia neurológica para ellos. Por ello es interesante materializar el tiempo, organizando la mochila, con relojes de arena en el pupitre, un temporizador visual (ver como le consume el tiempo le da al cerebro la señal de urgencia que su reloj interno no produce). Otra acción es sentar al alumno o alumna en la primera fila, cerca del docente, no para vigilarle, sino puramente para reducir el ruido visual (sentándose atrás tiene por delante mucho ruido visual, desde cabezas moviéndose, estuches y lápices que caen…) Es un festival de distracciones donde no discriman a que prestar atención, ya que intentan procesar la suma de la pizarra, el estuche que cae, la niña hablando con otra compañera.. En primero y segundo habitualmente tienen libro en el que se escriben las respuestas, pero si tienen que copiar un problema o en cursos superiores es interesante en algún momento poder entregar un enunciado copiado…

No se trata de bajar el listón, no es sobreproteger, no es mimar frente al resto. Es lo que podemos escuchar muchas veces, pero esto nace de una confusión profunda sobre lo que estamos evaluando, copiar un enunciado de la pizarra puede ser una tarea sencilla para nosotros o para muchos niños y niñas pero para un alumno o alumna con TDAH requiere un nivel altísimo de atención sostenida, mémopria de trabajo (retener la frase), coordinación visomotora, control inhibitorio para no distraerse con el ruido de otros compañeros, el estuche… ESTO ES UN MARATÓN COGNITIVO ANTES DE TENER QUE HACER EL PROBLEMA. Y cuando llega a la resolución del problema no tiene energía suficiente para enfrentarse ya que previamente ha gastado el 80 por ciento de la energía. Y es una energía que luego no tiene no solamente para resolver el problema, sino también para las relaciones sociales con sus iguales, entre otras. En psicopedagogía se habla de gasolina cognitiva, ya que cuando va a resolver el problema su depósito de gasolina cognitiva está vacío por ello es importante adaptar la vía de acceso.

A la hora de enfrentarse a la lectura se produce una anticipación compulsiva del cerebro, ven las primeras letras de la palabra y su cerebro a mil por hora intenta cerrar el patrón para una conclusión equivocada. Por ejemplo, ven temor escrito pero se fijan en la t, en la m y en la r y leen tambor… aquí no hablamos de dislexia sino de precipitación. Cómo táctica, las diferentes guías consultadas hablan de una mecánica de frenado, con una lectura compartida. El docente lee en alto dos palabras y el niño una, y van cambiando poco a poco, esto obliga al niño o niña a acoplarse a un ritmo externo.

En matemáticas podemos intervenir con un códido de colores, por ejemplo utilizar el color verde para la suma, el rojo para la resta y el azul para la multiplicación (semáforo cognitivo). Neurológicamente estos colores fuerzan una pausa, una señal de frenado, interrumpe la impulsividad.

Podemos utilizar un entrenamiento en autoinstrucciones cognitivas, para reforzar el trabajo en el aula, con cinco pasos: PARO y dejo el lápiz encima de la mesa (al obligarle a soltar el lápiz rompe la cadena motora), MIRO la hoja, PIENSO que operación es, HAGO (cojo el lápiz) y REVISO.

En el plano social, la conducta puede producir un agotamiento mental. Una cascada inevitable, un cerebro agotado por el esfuerzo de mantenerse concentrado, quito… y busca estimulación externa de forma desesperada para mantenerse despierto. La dopamina cae en picado y el cuerpo compensa generando movimiento físico (ruidos con la boca, balanceo, tocarle los lápices al compañero)… Esto lo podemos gestionar con la EXTINCIÓN, ignorarlo activamente, aunque ¿no corremos el peligro de que los otros niños nos vean poco autoritarios al permitir que realicen esos comportamientos? Para responder a esta pregunta tengo en cuenta el REFORZAMIENTO DIFERENCIAL DE TASAS BAJAS, ignorando el ruidito del alumno le quito el oxígeno de la atención que el alumno buscaba, pero simultáneamente elogio a un compañero o compañera cercano que esté trabajando correctamente o en silencio… «Me encanta la forma en que estás concentrada haciendo el ejercicio Lucía» Se trata sin duda de un movimiento a dos bandas, el docente sigue teniendo el control absoluto de la situación. Se deja claro que las conductas positivas reciben recompens, en este caso la atención del docente va para estas conductas positivas).

Para rabietas, bloqueo puede ser interesante el tiempo fuera, en TDAH puede ser una intervención de pura emergencia. Se produce un bloqueo, la amígdala secuestra al lóbulo frontal, el cortisol se dispara… no se razona, la parte racional, lógica del cerebro está desconectada. Las guías recomiendan un minuto de aislamiento por cada año de edad cronológico del alumno o alumna. Es el tiempo biológico exacto para reducir el cortisol en sangre y así el lóbulo frontal vuelve a activarse.

Un aspecto importante es la destrucción del autoconcepto del niño, que puede desarrollar problemas emocionales graves o tener una autoestima por los suelos por todas las correcciones negativas que reciben… para ello necesitamos una herramienta para frenar esto, y se propone utilizar la diferenciación entre SER y ESTAR a la hora de corregirle. Si le decimos que es un desordenado el niño o niña lo asimila en su identidad profunda, se genera una indefensión aprendida. Pero si utilizamos el verbo estar, «tu pupitre está desordenado», «tu ficha está incompleta hoy» se ataca al comportamiento temporal, se deja el mensaje que es temporal, puede cambiarlo…

En secundaria, pueden entrar en rebeldía, pueden comportarse en plan chuleta, desafiando a los docentes delante de otros alumnos, pueden ser pasotas… es un mecanismo de defensa psicológico, ya que el status social lo es todo. Al sentirse durante años incapaces desarrollan una coraza de protección para que el resto no piensen que son incapaces o no dan para más… se encumbre el temor al fracaso. Los sermones morales, echarles de clase rebota contra su coraza, les otorga el status de rebelde que buscaban.

El momento del examen es un momento hostil, con inhibición motora, silencio sepulcral, recuperación de datos, gestión del tiempo, atención sostenida exterma… en el fondo estamos evaluando su déficil neurológico de funciones ejecutivas y no si saben el funcionamiento de la célula. Por ello es necesario realizar adaptaciones, nivelar el terreno de juego. Algunas medidas, pueden ser no tener dos exámenes el mismo día, fragmentar y entregar pregunta por pregunta o folio a folio (reduce la ansiedad), pruebas orales, advertirles cinco minutos ants de la finalización de la prueba…

No se trata de mala voluntad o pereza…

Este texto, no lo podria haber desarrollado sin tener en cuenta la siguiente bibliografía:

  • Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH). (2012). Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) (Publicación de NIH Núm. SP 12-3572). Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, Institutos Nacionales de la Salud, Bethesda, MD.
  • Álvarez, E. (26 de mayo de 2014). Ejemplo de supuesto práctico: atención al alumno con TDAH en el aula. Prepara tus Opos. Recuperado de https://preparatusoposiciones.es/ejemplo-de-supuesto-practico-atencion-al-alumno-con-tdah-en-el-aula/.
  • Federación Española de Asociaciones para la ayuda al Déficit de Atención e Hiperactividad (FEAADAH). Guía de actuación en la escuela ante el alumno con TDAH. Cartagena (Murcia): FEAADAH (con la colaboración de Lilly).
  • Mena Pujol, B., Nicolau Palou, R., Salat Foix, L., Tort Almeida, P., & Romero Roca, B. (Julio de 2006). El alumno con TDAH: Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad. Guía práctica para educadores (2.ª ed.). Fundación Privada ADANA. Barcelona: Ediciones Mayo. ISBN: 84-96537-31-5.

Esteban Holgado Tomé.

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